Hallaron el cuerpo de Yulixa Toloza en Apulo, Cundinamarca. El alcalde Galán confirmó el asesinato. Dos capturados en Cúcuta y tres prófugos en Venezuela. Caso completo.
«A Yulixa la asesinaron»: encontraron su cuerpo tirado en una carretera de Cundinamarca seis días después de entrar a una estética clandestina en Bogotá
La búsqueda terminó de la peor manera posible. Este martes 19 de mayo, la Fiscalía y los Bomberos de Cundinamarca hallaron el cuerpo sin vida de Yulixa Consuelo Toloza Rivas en la vereda El Copial, kilómetro 45 de la vía Apulo-Anapoima, en una zona boscosa a 101 kilómetros de Bogotá. El alcalde Carlos Fernando Galán fue contundente: «No fue una mala práctica médica. Fue un asesinato.» Hay dos capturados. Tres responsables siguen prófugos y posiblemente están en Venezuela.
Yulixa Consuelo Toloza Rivas no murió en el quirófaño de una clínica. No murió en un accidente. Murió asesinada, y su cuerpo fue abandonado en una carretera rural de Cundinamarca mientras Colombia la buscaba. Ese es el resumen brutal de lo que ocurrió en los seis días que separaron su desaparición del hallazgo de sus restos.
Era una estilista de 52 años, nacida en Tame, Arauca, que vivía sola en el barrio Santa Lucía de Bosa. El miércoles 13 de mayo entró a Beauty Láser M.D., un centro estético clandestino en el barrio Venecia de Bogotá, para realizarse una lipólisis láser. Nunca volvió a salir caminando.
Este martes 19 de mayo, según el reporte de los Bomberos de la Subestación de Apulo, el cuerpo de Toloza fue hallado sobre la 1 p.m. en la vereda El Copial, en el kilómetro 45 de la vía entre Apulo y Anapoima, en el departamento de Cundinamarca. El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, lo confirmó horas después en un video públicado en su cuenta de X.
«A esto tenemos que llamarlo por su nombre: a Yulixa la asesinaron. No fue una mala práctica médica, fue un asesinato.»
— Carlos Fernando Galán, Alcalde de Bogotá · Video en X (@CarlosFGalan), 19 de mayo de 2026Cómo ocurrió el hallazgo: la cronología del martes 19 de mayo
El martes 19 de mayo comenzó con confusión. Primero, los Bomberos de Bogotá informaron a la 1:19 p.m. que realizaban la recuperación de un cuerpo en el río Tunjuelito, cerca al Frigorífico Guadalupe, en la localidad de Kennedy. Las redes sociales se incendiaron. El concejal Leandro Castellaños fue quien dio a conocer la información, indicando que unidades de la Policía Metropolitana de Bogotá y del Cuerpo Oficial de Bomberos ya estaban al tanto del hallazgo.
Pero ese cuerpo en el río Tunjuelito no era Yulixa. Fuentes de la Policía Metropolitana de Soacha confirmaron a El Tiempo que se trataba de un cuerpo masculino, sin identificar, parcialmente en estado de descomposición. Dos casos distintos, dos tragedias simultáneas en el mismo corredor de agua que días antes habían recorrido sus amigas buscándola.
El verdadero hallazgo estaba ocurriendo al mismo tiempo, a tres horas de distancia de Bogotá. Según información entregada por el Cuerpo de Bomberos de Cundinamarca, el procedimiento de levantamiento del cuerpo fue realizado por personal de la Fiscalía cerca de la 1:00 p.m. y terminado sobre las 2:30 p.m. En ese momento la Fiscalía ya sabía que era Yulixa.
La ruta siniestra: de Venecia, Bogotá, a Apulo, Cundinamarca
El horror comenzó a las 11:00 de la noche de ese fatídico miércoles, cuando una llamada desesperada a la Línea 123 alertó sobre una supuesta negligencia médica dentro del local clandestino Beauty Láser. Uniformados de la Estación de Policía de Tunjuelito corrieron al sitio, donde los encargados del negocio les aseguraron con frialdad que la paciente había sido trasladada de urgencia al Hospital de Meissen. Sin embargo, al verificar los pabellones del centro médico, los agentes descubrieron la primera gran mentira: nadie con los rasgos de Yulixa había ingresado.
Los capturados y los prófugos: quién responde por este crimen
Los cargos que enfrentarán los dos ya capturados podrían ampliarse a homicidio ahora que se confirmó el hallazgo del cuerpo. La Fiscalía evaluaba la situación jurídica en audiencia de legalización de captura a las 6 p.m. del 19 de mayo.
Lo que dijeron las autoridades y la familia
«Lamento profundamente el asesinato de Yulixa Toloza, quien el pasado 13 de mayo se había sometido a un procedimiento estético en un establecimiento ilegal. El cuerpo de Yulixa fue encontrado hoy sin vida en el municipio de Apulo, Cundinamarca. A esto tenemos que llamarlo por su nombre: a Yulixa la asesinaron. No fue una mala práctica médica, fue un asesinato.»
«Me he comúnicado con su mamá, Nubia Toloza, a quien le manifesté toda mi solidaridad y le informé sobre lo que hicimos para encontrar a su hija y lo que estamos haciendo para dar con el paradero de los responsables de su asesinato. No podemos fallar en asegurarnos de que estos delincuentes, estén donde estén, paguen por lo que le hicieron.»
«Un día después de la desaparición de la mujer, los investigadores obtuvieron información que establecía que Toloza fue sacada la misma noche del 13 de mayo de la ciudad de Bogotá. Desde ese momento mi instrucción fue clara: la prioridad número 1 era encontrar a Yulixa.»
«La Fiscalía General de la Nación confirmó que fue hallado a un costado de una carretera en el municipio de Apulo (Cundinamarca) un cadáver que cumple con las características de Yulixa Toloza. A esta hora, unidades de la Sijín realizan las diligencias de inspección técnica al cadáver para posteriormente trasladar el cuerpo al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.»
«El epicentro de esta investigación es la Policía Metropolitana de Cúcuta, por el hecho de que ahí fueron los sucesos. Sin embargo, somos una sola Policía. Se envió la alerta del vehículo en el que presuntamente subieron a la señora Yulixa Toloza. Las labores investigativas incluyeron el análisis de más de 100 horas de video, seguimiento de rutas y verificación de información en los departamentos de Cundinamarca, Boyacá, Santander y Norte de Santander.»
La madre de Yulixa fue contactada directamente por el alcalde Galán antes de que la noticia se difundiera públicamente. Días antes había declarado a medios naciónales: «Me estoy acabando mentalmente.» El alcalde le informó todo lo que se hizo para encontrar a su hija y lo que se está haciendo para capturar a los responsables. La familia realizó una velatón en el barrio Bosa Islandia, donde vivía Yulixa, una vez se confirmó el hallazgo.
Amalia fue quien primero alertó a las autoridades la noche del 13 de mayo. Días antes del hallazgo había declarado que recorrió todos los hospitales del sur de Bogotá sin encontrar rastro de su amiga. «Mi amiga está muerta. La desaparecieron.» Con el hallazgo del cuerpo, sus palabras resultaron ser una trágica premonición.
Pidió a la Secretaría de Salud de Bogotá y al Ministerio de Salud que se refuercen los controles contra los centros estéticos que funcionan sin autorización en el país. El caso Yulixa abrió un debate naciónal sobre la impunidad con la que operan estas redes clandestinas y la responsabilidad del Estado en regularlas proactivamente.
«Mientras Bogotá sigue enfrentando graves problemás de control sobre centros estéticos clandestinos y presuntas redes ilegales, a esta hora la Policía y Bomberos adelantan la recuperación de un cuerpo cerca al Frigorífico Guadalupe.» Fue quien primero alertó sobre el hallazgo en Kennedy, que luego resultó ser un caso diferente al de Yulixa.
La cronología completa del caso: haga clic en cada momento
El caso que estremeció a Colombia: por qué esto no puede volver a ocurrir
El caso de Yulixa Toloza puso en evidencia varias realidades que Colombia necesita enfrentar con urgencia. No es sólo un crimen. Es el resultado de un sistema fallído en múltiples niveles.
Yulixa Toloza no murió porque quiso arriesgarse a algo ilegal. Murió porque confió en un negocio que la engañó activamente, en un sistema regulatorio que no la protegió y en unas autoridades que llegaron horas después de que el crimen ya estaba consumado.
El alcalde Galán hizo bien en llamarlo asesinato y no mala práctica médica. Porque los responsables no cometieron un error: tomaron decisiónes deliberadas. Alguien le aplicó ketamina sin ser anestesiólogo. Alguien tomó la decisión de sacarla del local en estado crítico. Alguien ordenó transportarla a 100 kilómetros de Bogotá y abandonarla en una carretera rural.
Lo que le pasó a Yulixa no es un accidente que podría haberle pasado a cualquiera. Es el resultado predecible de un negocio construido sobre el engaño, operado por personas que sabían exactamente lo que hacían y que tenían un plan de escape listo desde antes de que ella entrara por esa puerta.
Colombia debe preguntarse cuántas Yulixa más van a necesitarse para que el Estado deje de actuar sólo después del crimen y empiece a actuar antes de él.





