Terremotos 2026: balance completo, causas científicas y cómo prepararse

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Venezuela: 6.301 muertos. Colombia: 320. Filipinas, Indonesia, México, Japón. En 2026 ya van 10 terremotos de magnitud 7 o superior. ¿Está pasando algo raro? La ciencia tiene una respuesta que no es la que uno esperaría.

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¿Por qué la Tierra no para de temblar en 2026? El balance de los terremotos del año, lo que dice la ciencia y lo que debe saber para prepararse

Venezuela con más de 6.300 muertos. Colombia con cerca de 320. Filipinas. Indonesia. México. Japón. En poco más de siete meses, el mundo ha vivido una secuencia de terremotos de magnitud 7 o superior que ha sacudido titulares y generado una pregunta que millones de personas están haciendo: ¿está pasando algo raro con la Tierra? La respuesta que da la ciencia no es la que la intuición esperaría.

El balance completo: los terremotos más devastadores de 2026

El año 2026 ha demostrado ser uno de los períodos más agitados de los últimos tiempos en términos de actividad sísmica visible. Desde Sudamérica hasta el sudeste asiático, una serie de terremotos de gran magnitud ha dejado a su paso miles de víctimas y daños infraestructurales masivos. Este es el recuento de los más significativos:

22 de febrero · Malasia (Kota Belud, Sabah)

M 7,1

Fue el primer gran sismo del año. Una de las características que redujo su impacto fue su enorme profundidad: ocurrió a unos 629 kilómetros. Sin víctimas fatales. La profundidad extrema disipó la energía antes de llegar a la superficie.

24 de marzo · Tonga (Pacífico Sur)

M 7,5

Un sismo de 7,5 sacudió la zona ubicada al oeste de Neiafu. También fue extremadamente profundo, con un foco situado a unos 234 kilómetros. No se informaron muertos ni daños importantes y tampoco se generó una amenaza de tsunami.

30 de marzo · Vanuatu (Pacífico)

M 7,3

Seis días después del de Tonga, otro gran movimiento en el Pacífico. Vanuatu es uno de los países sísmicamente más activos del mundo por su ubicación en la convergencia de varias placas en el Cinturón de Fuego. Daños moderados, sin cifras de víctimas de importancia.

7-8 de junio · Filipinas (Mindanao, Sarangani)

M 7,8 — EL MÁS FUERTE DEL AÑO

El mayor sismo registrado hasta ahora en la lista de 2026 fue el ocurrido frente a la región de Soccsksargen, Filipinas, con magnitud 7.8 y una profundidad de 57.2 kilómetros. Provocó derrumbes, deslizamientos y generó un tsunami de alerta, aunque sin las consecuencias devastadoras del terremoto del Índico de 2004. Al menos 32 fallecidos y 134 heridos según el balance inicial. Fue el terremoto más potente del año en magnitud.

24 de junio · Venezuela (Yaracuy y La Guaira) — DOBLE SISMO

M 7,2 + M 7,5 — EL MÁS LETAL

El 24 de junio de 2026, Venezuela enfrentó uno de los episodios sísmicos más graves del año, con un doble terremoto de magnitudes 7.2 y 7.5 que afectó regiones de la costa y el centro del país. El segundo terremoto ocurrió 39 segundos después del primero. El doble evento se convirtió en la mayor tragedia sísmica del año: el balance actualizado alcanza 6.301 fallecidos y 73.356 personas atendidas en hospitales. Es el terremoto más mortífero del año. La combinación de dos sismos sucesivos, la vulnerabilidad de las construcciones y la falta de sistemas de alerta temprana multiplicó el impacto humano.

17 de julio · México (costa oeste)

M 7,3

El epicentro se localizó aproximadamente 52 kilómetros al oeste de la costa del Pacífico mexicano. México tiene una de las memorias sísmicas más dolorosas de América Latina (1985, 2017) y sus sistemas de alerta temprana son de los más avanzados del continente, lo que redujo significativamente el impacto. Daños materiales importantes en zonas costeras.

10 de agosto · Colombia (San José del Palmar, Chocó)

M 7,4 — 2.° MÁS LETAL

El Servicio Geológico Colombiano lo ha identificado como el sismo de mayor magnitud registrado en el país durante este siglo. Con epicentro en el departamento del Chocó, afectó al Eje Cafetero, Valle del Cauca y Chocó. Balance al 20 de agosto: 319 fallecidos, más de 4.500 heridos, 364 rescatados de escombros, 120.328 familias damnificadas en 15 departamentos y 450 municipios. El segundo en víctimas del año.

14-15 de agosto · Indonesia (Isla de Flores)

M 7,7 + réplicas

Indonesia se acercó a la magnitud de Filipinas cuando un terremoto de 7.7 se produjo frente a la isla de Flores. El USGS situó el epicentro a unos 68 kilómetros al norte-noroeste de Ende y a una profundidad de apenas 10 kilómetros. La profundidad superficial lo hizo especialmente peligroso. Se emitió alerta de tsunami. El país, uno de los más sísmicos del mundo, activó sus protocolos de emergencia. Ocurrió apenas cuatro días después del terremoto de Colombia.

El balance humano de los terremotos de 2026 (al 21 de agosto)

+6.700

personas fallecidas (sumando todos los eventos del año)

+78.000

personas heridas en los eventos más graves

10

terremotos de magnitud 7 o superior registrados

¿Qué tienen en común? El patrón geográfico que la ciencia sí puede explicar

Nueve de los diez sismos más fuertes registrados en 2026 ocurrieron en la zona que enmarca al mayor océano del planeta: el Cinturón de Fuego del Pacífico. Las razones científicas detrás de la marcada estadística son las mismas que llevan décadas explicando por qué esta región concentra el 90% de los terremotos del mundo.

El Cinturón de Fuego del Pacífico, también conocido como Anillo de Fuego, es una extensa zona de 40.000 kilómetros que rodea gran parte del océano Pacífico y concentra la mayor actividad sísmica y volcánica del planeta. En buena parte de esta zona predominan las llamadas zonas de subducción, donde una placa tectónica se desplaza por debajo de otra.

Filipinas, Indonesia, Japón, Tonga, Vanuatu y México (y también Colombia, aunque por una ruta tectónica específica) forman parte de ese sistema. No es coincidencia: es geografía. El Cinturón de Fuego ha sido así desde mucho antes de que existieran los seres humanos para registrarlo.

La excepción notable de la lista es Venezuela. Venezuela se encuentra fuera del Cinturón de Fuego del Pacífico. Los sismos del 24 de junio respondieron a un sistema tectónico diferente: la interacción entre las placas del Caribe y Sudamérica en el norte del continente. Que en el mismo año hayan ocurrido grandes sismos en el Cinturón de Fuego y en Venezuela no indica una relación entre ellos: son dos sistemas tectónicos completamente independientes que coincidieron en el mismo año calendario.

Cómo funciona la subducción: el motor de los terremotos

El geólogo Andrés Folguera, investigador del CONICET, sostuvo que en el Cinturón de Fuego ocurre «el 90% de los sismos de la Tierra» en sectores donde el fondo del océano Pacífico se hunde por debajo del continente. Ese proceso, llamado subducción, es el más importante para entender los terremotos de la región:

  1. Una placa oceánica más densa se desliza por debajo de una placa continental más liviana.
  2. A medida que se hunde, la fricción entre ambas placas genera presión durante décadas o siglos.
  3. Cuando esa presión supera la resistencia de las rocas, se libera de forma abrupta en segundos: eso es un terremoto.
  4. El calor que genera la placa que se hunde funde la roca y alimenta los volcanes sobre la superficie.
  5. Si el movimiento desplaza el fondo marino verticalmente, puede generar un tsunami.

En Colombia, la placa de Nazca se hunde bajo la placa Sudamericana, lo que hace que el país sea permanentemente sísmico en el occidente y el sur. El terremoto del 10 de agosto fue exactamente ese proceso, con epicentro en el Chocó donde esa subducción es particularmente activa.

La pregunta que todos hacen: ¿está temblando más de lo normal?

Esta es la pregunta más importante y la que más ha circulado en redes sociales desde el terremoto de Venezuela. Y la respuesta científica es matizada y exige separar dos cosas diferentes.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) sostiene que las fluctuaciones temporales en la cantidad de terremotos son normales y que una concentración de grandes sismos durante determinado período no significa por sí misma que la actividad sísmica mundial esté aumentando. Los registros históricos permiten establecer una referencia: en un año promedio se esperan unos 16 grandes terremotos de magnitud 7 o superior en todo el planeta.

Con 10 terremotos de magnitud 7 o superior registrados hasta agosto de 2026, el año va levemente por debajo del promedio histórico en número de eventos. Lo que sí ha sido inusual es la concentración de terremotos mortíferos en términos de víctimas, especialmente el doble evento de Venezuela. Aunque 2026 pueda sentirse como un año especialmente sísmico, la conclusión científica es más prudente: hasta el momento, lo observado puede explicarse dentro de la variabilidad natural de la actividad tectónica mundial.

Para tener perspectiva: 2024 fue un año inusualmente tranquilo en términos sísmicos, con solo 10 terremotos de magnitud 7 o superior en todo el año y menos de 800 muertos totales. 2025 tuvo 15-16 terremotos de magnitud 7 o superior, con el notable sismo de 8,8 en Kamchatka, Rusia. 2026, con los eventos de Venezuela y Colombia, tiene el mayor saldo de víctimas de los últimos años. Pero eso refleja fundamentalmente la vulnerabilidad de las construcciones y la densidad poblacional en las zonas afectadas, no un aumento en la frecuencia de los sismos.

«Los movimientos registrados durante 2026 corresponden a la liberación continua de energía acumulada por décadas en estas zonas de alta actividad sísmica. Son procesos independientes y no están conectados.»
— Adriana Ocampo, geóloga colombiana, exgerente de programas científicos de la NASA, en declaraciones a El Tiempo, agosto de 2026

¿Están relacionados entre sí? La respuesta a la teoría del efecto dominó

La idea de que un gran terremoto «activa» otros en distintas partes del mundo es una de las teorías más persistentes en la conversación popular sobre sismos. La ciencia tiene una respuesta clara sobre esto:

La evidencia científica actual descarta la existencia de un «efecto dominó» o reacción en cadena entre terremotos lejanos. Cada temblor obedece al movimiento natural, autónomo e independiente de sus respectivas placas tectónicas, por lo que la cercanía temporal entre sismos en distintos continentes es considerada meramente casual por los expertos.

Sin embargo, hay una hipótesis que sí genera debate en la comunidad científica: algunos geocientíficos sugieren que el gigantesco terremoto de magnitud 8.8 que sacudió la península de Kamchatka, Rusia, en julio de 2025 pudo haber desestabilizado las fallas tectónicas a lo largo del Cinturón de Fuego del Pacífico, y que esta tensión acumulada estaría liberándose a través de sismos y erupciones volcánicas submarinas. Esta hipótesis no es descartada por completo, pero tampoco hay consenso científico que la respalde. La posición oficial del USGS sigue siendo que no hay evidencia de un efecto dominó global.

Lo que sí ocurre a escala local son las réplicas: después de un terremoto grande, la zona afectada experimenta cientos o miles de sismos menores en los días y semanas siguientes. Esas réplicas sí están relacionadas con el sismo principal. Tras el terremoto de Colombia del 10 de agosto, el Servicio Geológico Colombiano contabilizó decenas de movimientos posteriores, mientras continuaban las labores de evaluación de daños.

¿Va a seguir temblando? Lo que la ciencia puede y no puede decir

Esta es la pregunta que más angustia genera y la que tiene la respuesta más incómoda: «No hay proyecciones de aumentos o disminuciones de sismos; siempre están ocurriendo.» Los terremotos no paran. El Servicio Geológico de Estados Unidos localiza alrededor de 20.000 terremotos al año, unos 55 diarios. La gran mayoría son tan pequeños que nadie los siente. Los grandes, los que matan y destruyen, ocurren en promedio 16 veces al año en algún punto del planeta.

Los científicos pueden estudiar las fallas, conocer los antecedentes sísmicos de una región y establecer cuáles son las zonas donde existe mayor amenaza, pero no pueden determinar con precisión cuándo ocurrirá un terremoto específico. La predicción exacta de terremotos sigue siendo el gran problema no resuelto de la geofísica. Lo que sí se puede afirmar con certeza científica es que Colombia, Venezuela, México, Filipinas, Indonesia, Japón y todos los países que están en o cerca del Cinturón de Fuego seguirán experimentando terremotos. No porque el 2026 haya activado algo: porque siempre ha sido así y así seguirá siendo.

Por qué un mismo sismo mata miles en Venezuela y cero en Tonga: la variable que más importa

El análisis de los terremotos de 2026 deja una lección que es más urgente que cualquier avance en predicción sísmica: lo que determina cuántas personas mueren en un terremoto no es principalmente la magnitud del sismo. Es la vulnerabilidad de las construcciones, la preparación de la población y la capacidad del Estado para responder.

País / Evento Magnitud Muertos Factor diferenciador
Tonga (marzo) 7,5 0 Profundidad extrema (234 km): la energía se disipó antes de llegar a la superficie.
Malasia (febrero) 7,1 0 Profundidad de 629 km: casi ninguna energía llegó a la superficie poblada.
Filipinas (junio) 7,8 ~107 Mayor magnitud del año, pero profundidad de 57 km y sistemas de alerta temprana.
Venezuela (junio) 7,2 + 7,5 6.301 Doble sismo sucesivo + construcciones vulnerables + crisis del Estado venezolano en la respuesta.
Colombia (agosto) 7,4 ~320 Más de 100 km de profundidad (amortiguó algo) pero construcciones vulnerables en Eje Cafetero y zonas rurales del Chocó.

Medidas de prevención y preparación: lo que puede hacer antes de que tiemble

Si vive en una zona de amenaza sísmica (lo que incluye a la mayor parte del territorio colombiano, especialmente el occidente, el sur y el Eje Cafetero), su nivel de preparación antes del terremoto es el factor que más determina su supervivencia. No la suerte, no el azar: la preparación.

Antes del terremoto: preparación que salva vidas

1. Identifique los puntos seguros de su casa

Los marcos de puertas ya no se consideran el punto más seguro. Los mejores refugios son bajo una mesa sólida, junto a una pared exterior de la edificación (no interior) y lejos de ventanas, espejos, estanterías y lámparas. Practique con su familia dónde ir en cada habitación antes de que ocurra.

2. Prepare un kit de emergencia para 72 horas

Las primeras 72 horas después de un terremoto son críticas y los servicios de emergencia pueden estar desbordados. Su kit debe incluir:

  • Agua potable: mínimo 4 litros por persona por día (12 litros totales para 72 horas)
  • Alimentos no perecederos para 3 días (atún, galletas, conservas)
  • Botiquín de primeros auxilios con medicamentos básicos
  • Linterna y baterías (o de manivela)
  • Radio de pilas o de manivela
  • Documentos importantes en bolsa impermeable (cédulas, escrituras, pólizas)
  • Dinero en efectivo (los sistemas de pago electrónico pueden fallar)
  • Ropa de abrigo y zapatos resistentes
  • Silbato (para pedir ayuda si queda atrapado)

3. Verifique la sismo-resistencia de su construcción

En Colombia, todo edificio construido o reformado después de 1997 (año de la primera norma sísmica NSR-98) y especialmente desde 2010 (NSR-10) tiene requisitos de diseño sismo-resistente. Si vive en una construcción informal, más antigua o en zona rural sin planos de curaduría, su riesgo es significativamente mayor. Consulte a un ingeniero civil si tiene dudas sobre la resistencia de su vivienda.

4. Asegure los objetos que pueden caer

Bibliotecas, electrodomésticos grandes, cuadros pesados, calentadores de agua: fije todo lo que pueda convertirse en proyectil durante un terremoto. Use brackets de pared para estantes y asegure el calentador de agua con correas específicas.

5. Aprenda a identificar y cerrar los servicios básicos

Sepa dónde está la llave del gas y cómo cerrarla. Sepa dónde está el breaker principal de la electricidad. Un incendio post-sismo por fuga de gas o cortocircuito puede matar más personas que el propio terremoto.

Durante el terremoto: los segundos que salvan

  • No corra hacia afuera mientras tiembla: la mayoría de las víctimas se producen en los primeros segundos cuando las personas corren al exterior y son golpeadas por fachadas, vidrios y materiales que caen.
  • Adopte la posición: agacharse, cubrirse, sujetarse: agáchese bajo una mesa sólida o junto a una pared exterior, cúbrase la cabeza y la nuca con los brazos y agárrese a algo estable hasta que el temblor pare.
  • Aléjese de ventanas: los vidrios rotos son una de las causas más comunes de heridas en terremotos urbanos.
  • Si está en un edificio alto: no use el ascensor. No intente bajar las escaleras mientras tiembla. Espere a que pare el movimiento y luego evalúe si salir.
  • Si está en la calle: aléjese de edificios, postes, cables eléctricos y árboles. Busque un espacio abierto y agáchese.
  • Si está manejando: deténgase de forma segura lejos de puentes, túneles, señales y edificios. No salga del carro.

Después del terremoto: los errores que matan

  • Espere réplicas: después del terremoto principal vendrán réplicas. Pueden ser menores o pueden ser significativas. No asuma que ya pasó todo.
  • No encienda fósforos ni cigarrillos: puede haber fugas de gas. Ventile primero.
  • No use el ascensor: puede haber daños no visibles en la estructura.
  • Revise su vivienda antes de entrar: grietas en paredes portantes, pisos inclinados, puertas que no cierran. Si hay señales de daño estructural, no entre.
  • Escuche radio de pilas: las autoridades dan instrucciones importantes. No dependa del celular (las redes se saturan).
  • No difunda información no verificada: en el terremoto de Colombia circularon imágenes falsas y cifras de víctimas incorrectas que generaron pánico adicional.
  • Si queda atrapado: use el silbato o golpee en señales de tres para llamar la atención. Conserve energía y no grite continuamente.

Conclusión: los terremotos no paran porque la Tierra no para

«No hay proyecciones de aumentos o disminuciones de sismos; siempre están ocurriendo.» Esa frase del geólogo experto sintetiza lo que la ciencia sabe con certeza sobre los terremotos: son inevitables, son impredecibles en su momento exacto y son parte permanente de la dinámica del planeta.

Lo que sí cambia es cuánto daño hacen cuando ocurren. Y eso depende de dos cosas que los seres humanos sí pueden controlar: la calidad de las construcciones y el nivel de preparación de la población. Venezuela y Colombia tienen cifras de víctimas que no corresponden a la magnitud de sus sismos: corresponden a décadas de construcción informal sin normas sísmicas, de sistemas de alerta temprana insuficientes y de poblaciones que nunca fueron educadas en qué hacer cuando tiembla.

El terremoto del 10 de agosto debería ser para Colombia lo que el de 1985 fue para México: el momento en que el país decide tomarse en serio la gestión del riesgo sísmico, no como política de emergencia sino como política de Estado permanente. Porque el siguiente terremoto ya se está acumulando en alguna falla geológica. Lo que no sabemos es cuándo. Lo que sí podemos decidir es si cuando llegue nos encuentra preparados.

Para más información sobre zonas de amenaza sísmica en Colombia, consulte el Servicio Geológico Colombiano en sgc.gov.co. Para información sobre preparación ante emergencias, visite la UNGRD en ungrd.gov.co o comuníquese con la Secretaría de Gestión del Riesgo de su municipio.

Redacción Altavoz360 · Ciencia & Desastres Naturales · Agosto 2026

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Mariana Silva
Mariana Silva
Mariana escribe con pasión sobre el presente y el futuro de la educación. Su enfoque es transformador: desafía lo establecido y propone ideas. Analiza cómo la tecnología, la pedagogía y la innovación pueden construir mejores entornos de aprendizaje. Ideal para lectores con mentalidad progresista, docentes, padres y estudiantes.
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