Colombia-EE. UU.: el acuerdo sobre minerales que el gobierno ocultó 46 días

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El 8 de septiembre, en Barranquilla, el canciller colombiano y el secretario de Estado Marco Rubio firmaron dos memorandos sobre minerales críticos y energía nuclear. El gobierno los presentó como un paso hacia la soberanía energética.

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El acuerdo que Colombia firmó con EE. UU. sobre sus minerales: qué dice realmente el documento, qué compromisos adquirió el país y qué hay de cierto en que «entregó su soberanía»

El 8 de septiembre de 2026, Colombia y Estados Unidos firmaron dos memorandos en Barranquilla. Durante más de un mes, el gobierno los mantuvo en reserva. Una tutela ordenó publicarlos, un senador los filtró en X y la polémica explotó. Aquí está todo lo que se sabe, lo que el texto dice, lo que no dice y por qué la discusión sobre soberanía tiene razones válidas en ambos lados.

Redacción Altavoz360 · Política · Octubre 2026

8 sept. Fecha de firma en Barranquilla. El gobierno lo mantuvo en reserva por más de 45 días
2 acuerdos Minerales críticos y tierras raras + cooperación nuclear civil. Firmados por Rubio y el canciller Omar Bula
90% Del refinamiento global de tierras raras lo controla China. Eso explica por qué EE. UU. necesita a Colombia
6 meses El plazo que se fijaron ambos países para identificar y comenzar a financiar proyectos conjuntos de extracción

En resumen

  • Colombia y EE. UU. firmaron el 8 de septiembre de 2026 dos memorandos en Barranquilla: uno sobre minerales críticos y tierras raras, y otro sobre energía nuclear civil. Los firmaron el secretario de Estado Marco Rubio y el canciller Omar Bula Escobar. El presidente Abelardo de la Espriella asistió como testigo de honor.
  • El gobierno mantuvo los documentos bajo reserva por más de un mes. Una tutela interpuesta ante el Juzgado 27 Laboral de Bogotá ordenó publicarlos en 48 horas. El 24 de octubre, el senador Kevin Gómez los filtró en X antes de que el gobierno los entregara formalmente.
  • El texto dice que el acuerdo no crea obligaciones internacionales vinculantes. Cada país conserva soberanía sobre sus recursos. Pero incluye cláusulas que los críticos ven como cesiones reales: revisión de seguridad nacional para venta de activos mineros y un mecanismo de notificación previa a EE. UU. antes de cualquier operación sobre minerales estratégicos.
  • La senadora Jennifer Pedraza (Dignidad y Compromiso) dijo que el memorando es inconstitucional y citó seis artículos de la Carta. El senador Kevin Gómez lo llamó «la capitulación de Colombia». El expresidente Gustavo Petro y varios congresistas del Pacto Histórico también rechazaron el acuerdo.
  • Expertos en derecho minero y economía dicen que, en la práctica, el documento es una declaración de intención. El riesgo real no es la entrega de soberanía formal, sino quedar atrapados en el eslabón de menor valor de la cadena: exportar mineral bruto sin procesar, como siempre.

Qué pasó y en qué orden

Cronología propia de Altavoz360

8 de septiembre de 2026 La firma en Barranquilla

Marco Rubio llega a Colombia en su primera visita como secretario de Estado. Firma dos memorandos con el canciller Omar Bula. El gobierno los presenta como un giro histórico en la relación bilateral, deteriorada durante los cuatro años de Petro. Rubio había llamado ese período una «aberración». No se publica el texto de los documentos.

Septiembre — primera quincena de octubre Los documentos quedan bajo reserva

El senador Duvalier Sánchez pide al gobierno que le entregue el texto. La respuesta oficial: los documentos están bajo reserva. Varios congresistas —incluyendo miembros del Pacto Histórico— exigen su publicación sin éxito.

11 de octubre El Congreso reacciona

Congresistas del Pacto Histórico y otros sectores rechazan públicamente el anuncio del gobierno sobre los minerales críticos. El representante Gabriel Becerra dice: «Colombia no está en venta». El senador Alejandro Ocampo acusa al gabinete de entregar tierras raras «a los gringos por unos centavos».

16 de octubre La tutela que ordena publicar

El Juzgado 27 Laboral del Circuito de Bogotá falla a favor de quienes pedían transparencia y ordena a la Presidencia entregar los documentos en 48 horas. El representante José Luis Bohórquez celebra el fallo y reitera: «Colombia no está en venta ni se le va a entregar a ninguna potencia extranjera».

24 de octubre El senador filtra el documento en X

El senador Cristian Kevin Gómez Paz (Pacto Histórico) publica el texto completo en X y lo califica de «capitulación de Colombia a los intereses mineros de EE. UU.». Taggea al expresidente Petro. El acuerdo lleva 46 días sin publicación oficial.

25 de octubre Jennifer Pedraza: «Es inconstitucional»

La senadora Jennifer Pedraza (Dignidad y Compromiso) alerta que el memorando viola la soberanía nacional y cita seis artículos de la Constitución. Anuncia control político sobre los decretos y resoluciones que lo implementen. La polémica ya es trending en redes sociales colombianas.

Qué dice el acuerdo y qué no dice

El memorando de minerales críticos tiene dos características que conviven de forma tensa: su encabezado dice que no crea obligaciones internacionales vinculantes para ninguna de las partes. Pero su contenido incluye compromisos concretos que, si se convierten en decretos o resoluciones internas, pueden tener efectos reales sobre cómo Colombia maneja sus recursos.

Los cuatro ejes centrales del acuerdo, según el resumen del Departamento de Estado de EE. UU. y el texto publicado por el senador Gómez, son: fortalecer cadenas de suministro de minerales críticos y tierras raras; identificar y cofinanciar proyectos de extracción y procesamiento en un plazo de seis meses; simplificar permisos y procedimientos para los proyectos que entren en el marco del acuerdo; y establecer herramientas de revisión de seguridad nacional para la venta de activos mineros estratégicos.

Ese cuarto punto es el más discutido. Los críticos lo interpretan como un mecanismo por el cual Colombia debe notificar a EE. UU. —y esperar su revisión— antes de vender o licitar activos de minerales críticos a terceros. En la práctica, dicen, sería un filtro que impediría venderle esos activos a China o a cualquier comprador que Washington considere un riesgo de seguridad. El gobierno colombiano no ha explicado públicamente cómo funcionaría esa revisión ni quién la autorizaría.

«Colombia no firmó ningún acuerdo estratégico. Lo que De la Espriella firmó fue la capitulación de Colombia a los intereses mineros de Estados Unidos.» Senador Cristian Kevin Gómez Paz (Pacto Histórico), en X, 24 de octubre de 2026

Los argumentos de quienes dicen que viola la soberanía

Jennifer Pedraza construyó el argumento constitucional más estructurado hasta ahora. Según la senadora, el memorando requeriría que Colombia notifique a EE. UU. antes de cualquier operación sobre minerales estratégicos, lo que supone una autoridad extranjera sobre decisiones económicas internas. Además, obligaría a reportar a inversores y compradores de minerales, lo que podría restringir el comercio con China incluso cuando ese comercio beneficia a Colombia.

Pedraza señala que un compromiso de ese alcance debería haber pasado por el Congreso —artículo 150, numeral 16 de la Constitución— y por revisión de la Corte Constitucional —artículo 241, numeral 10—. Sin ese proceso, argumenta, el acuerdo no puede convertirse en norma interna. Citó también el artículo 9 (soberanía), el 333 (libertad económica), el 334 (regulación de recursos del subsuelo) y el 189.2 (facultades del ejecutivo en materia internacional).

Aída Avella, también del Pacto Histórico, acusó a De la Espriella de entregar parte de la riqueza nacional a EE. UU. y cuestionó la influencia estadounidense sobre las decisiones sobre tierras raras. El expresidente Petro reaccionó con preguntas sobre los incendios forestales en el Tolima —zona con potencial minero estratégico— al preguntarse si tenían origen humano y si había relación con los intereses por los recursos de la región.

Lo que el gobierno no ha respondido

  • Cómo funciona exactamente la revisión de seguridad: el texto habla de herramientas de revisión para ventas de activos, pero no especifica quién las aplica ni bajo qué criterios.
  • Si Colombia podría seguir vendiendo minerales a China: el acuerdo no lo prohíbe explícitamente, pero el mecanismo de notificación previa podría condicionarlo en la práctica.
  • Por qué se mantuvo bajo reserva 46 días: ningún funcionario del gobierno De la Espriella ha explicado públicamente la razón de la reserva.
  • Qué decretos o resoluciones implementarán el acuerdo: Pedraza anunció que hará control político sobre ellos, pero aún no se conocen los textos.
  • Si el acuerdo pasará por el Congreso: el gobierno no se ha pronunciado sobre si someterá el memorando a aprobación legislativa.

Los argumentos de quienes defienden el acuerdo

El abogado minero Milton Montoya, de Holland & Knight, es uno de los expertos que pone freno a las interpretaciones más alarmistas. Dice que el documento no entrega áreas mineras, no adjudica contratos ni compromete recursos específicos. Es, en sus palabras, una declaración de intención con foco en la exploración. Cualquier proyecto concreto seguiría requiriendo todas las aprobaciones nacionales: licencias, consulta previa, normativa ambiental.

El gobierno colombiano, por su parte, presentó el acuerdo como parte de una estrategia para posicionar al país como socio confiable en la cadena de tecnología limpia: baterías, infraestructura eléctrica, industrias avanzadas. La ministra de Minas, María Nohemí Arboleda, dijo que «Colombia no puede limitarse a exportar materias primas». El acuerdo, en esa lectura, sería el primer paso para subir en la cadena de valor.

El contexto geopolítico también explica la urgencia estadounidense. China controla el 60% de la minería global de tierras raras y el 90% de su refinamiento y separación, según datos de la Agencia Internacional de Energía citados por Bloomberg Línea. Para Washington, depender de China para esos minerales —esenciales en chips, motores eléctricos, equipos militares y paneles solares— es un riesgo de seguridad nacional. Colombia, con sus reservas sin explotar, entra en esa ecuación como una pieza relevante.

«Colombia no puede limitarse a exportar materias primas.» María Nohemí Arboleda, ministra de Minas y Energía de Colombia, septiembre de 2026

Qué hay de cierto en que Colombia «entregó su soberanía»

Esta es la pregunta que más circula en redes y la que más requiere matiz. La respuesta corta: Colombia no firmó ninguna cesión formal de soberanía. No entregó títulos mineros, no transfirió propiedad del subsuelo ni autorizó operaciones militares extranjeras sobre su territorio. Eso no está en el documento.

Pero la respuesta larga es más incómoda. El acuerdo incluye compromisos que, dependiendo de cómo se implementen, podrían restringir la capacidad de Colombia para decidir a quién vende sus minerales estratégicos. Si la «revisión de seguridad nacional» se convierte en una especie de derecho preferente de EE. UU. sobre esas operaciones, el país habrá cedido capacidad de decisión sin haberlo cedido en papel. Esa diferencia —entre soberanía formal y soberanía real— es exactamente lo que está en debate.

Lo que sí es claro es que el gobierno firmó algo en secreto, lo mantuvo así 46 días, solo lo publicó por orden judicial, y aún no ha explicado con detalle qué implica cada cláusula. Eso, independientemente del contenido real del acuerdo, es un problema de transparencia que la democracia colombiana no debería aceptar sin preguntas.

Pros y contras del acuerdo para Colombia

Argumentos a favor Argumentos en contra
Abre la puerta a financiamiento público y privado de EE. UU. para proyectos mineros que Colombia no podría financiar sola. El mecanismo de revisión de seguridad puede funcionar en la práctica como un veto encubierto sobre a quién Colombia vende sus minerales.
Posiciona a Colombia como socio confiable en la cadena global de tecnología limpia, con acceso potencial a mercados de mayor valor. Sin garantías de transferencia tecnológica real, Colombia podría seguir exportando mineral bruto y perderse el valor agregado del procesamiento.
Llega en un momento en que EE. UU. necesita urgentemente alternativas a China y Colombia tiene poder de negociación real. Profundizar la alianza con Washington puede deteriorar la relación con China, el principal comprador de materias primas colombianas.
El marco de alto estándar ambiental, social y de gobernanza incluido en el acuerdo podría elevar las condiciones mínimas de los proyectos mineros en el país. El compromiso de simplificar permisos puede crear presión para reducir los tiempos de consulta previa con comunidades, afectando derechos territoriales.
La cooperación nuclear civil incluye tecnologías de reactores modulares, investigación y usos médicos y agrícolas que Colombia podría aprovechar. Colombia no produce tierras raras a escala comercial. Las reservas son indicios geológicos sin confirmar. El acuerdo se firmó antes de saber qué hay realmente.

Colombia tiene minerales estratégicos, pero no sabe cuántos ni dónde

Uno de los datos que menos se menciona en la discusión política es este: según la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), Colombia no produce tierras raras a escala comercial. No hay cifras de producción, demanda ni importaciones del sector. Lo que existe son indicios geológicos que no han sido confirmados como reservas comerciales.

El acuerdo incluye cooperación en cartografía geológica, precisamente para mejorar ese conocimiento. En teoría, eso beneficia a Colombia: saber qué tiene y dónde. En la práctica, quienes investigan —con recursos y metodología de EE. UU.— también tendrán acceso a esa información antes que el propio Estado colombiano la tenga sistematizada. La pregunta de quién controla el conocimiento sobre los recursos es, en minerales estratégicos, casi tan importante como la pregunta de quién controla los recursos mismos.

Marcela Anzola, de Razón Pública, advirtió que algunos depósitos potenciales de tierras raras contienen monacita, un mineral que puede llevar asociados torio y uranio —materiales radioactivos. Parte de esos yacimientos se ubican en territorios indígenas y ecosistemas amazónicos donde ya opera la minería ilegal. El acuerdo no menciona esos riesgos ni los mecanismos de consulta previa para las comunidades que viven sobre esos recursos.

Lo que dice el sector experto

Las cinco condiciones para que el acuerdo funcione a favor de Colombia

  • Transferencia tecnológica real: no solo acceso a inversión, sino conocimiento para que Colombia pueda procesar sus propios minerales. Vladimir Rouvinski, de la Universidad Icesi, advierte que sin eso el país queda en el eslabón de menor valor de la cadena.
  • Transparencia en las cláusulas de revisión de seguridad: el gobierno debe aclarar públicamente cómo funcionará ese mecanismo, quién lo aplica y en qué casos Colombia puede negarse.
  • Respetar los tiempos de consulta previa: el compromiso de simplificar permisos no puede convertirse en un recorte de los derechos territoriales de las comunidades. Lina Uribe, de Pérez-Llorca, señala que solo el 16% de los procesos de consulta previa iniciados entre 2022 y 2026 llegaron a acuerdo. El problema no es la consulta, es la falta de capacidad institucional para hacerla bien.
  • Mantener diversificación de socios: profundizar la alianza con EE. UU. sin deteriorar la relación con China, que sigue siendo un comprador central de materias primas colombianas.
  • Aprobar el acuerdo por el Congreso: si el gobierno va a implementar las cláusulas mediante decretos internos, debe someterlos a debate legislativo. De lo contrario, la discusión constitucional planteada por Pedraza seguirá vigente.

Por qué EE. UU. necesita esto más que Colombia

Marco Rubio no viajó a Barranquilla por cortesía diplomática. China produce el 80% del tungsteno mundial y refina el 90% de las tierras raras globales. Para la industria de defensa, los chips de semiconductores, los motores eléctricos y los paneles solares de EE. UU., eso es una dependencia estratégica inaceptable. Washington lleva años buscando alternativas y América Latina —con Colombia incluida— es parte de esa solución.

Eso le da a Colombia una posición negociadora que el gobierno De la Espriella no ha explotado en público. Si EE. UU. necesita los minerales colombianos para reducir su dependencia de China, Colombia tiene más poder del que refleja un memorando firmado en 46 días de secreto. La pregunta no es si Colombia debe cooperar con EE. UU. en minerales. La pregunta es si negoció bien las condiciones de esa cooperación.

Esa es la discusión que el país merece tener —con los documentos sobre la mesa, con el Congreso en el debate y con las comunidades informadas— y que el gobierno intentó evitar durante casi siete semanas.

Redacción Altavoz360 · Política · Octubre 2026

Este artículo fue elaborado con asistencia de inteligencia artificial y revisado editorialmente por el equipo de Altavoz360. Las fuentes consultadas incluyen Infobae Colombia, El Colombiano, Bloomberg Línea, Razón Pública, Pulzo, Prensa Latina, La Veintitrés y Ecosistemas Startup. El video de TikTok mencionado por el usuario (vt.tiktok.com/ZSgCSQdxD) no fue accesible para verificación directa; las afirmaciones sobre soberanía que circulan en redes fueron contrastadas con las fuentes periodísticas y legales consultadas. Los datos sobre dominio chino en tierras raras provienen de la Agencia Internacional de Energía (IEA) y el USGS, citados por Bloomberg Línea.

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Valeria Ortega
Valeria Ortega
Periodista de Tendencias “Lo viral no siempre es banal” Valeria es una observadora afilada de la cultura digital. Analiza los movimientos virales y los transforma en piezas que combinan crítica social, humor y actualidad. Siempre con una taza de café y Twitter abierto, es experta en detectar qué contenido sacude internet… y por qué. Su voz es moderna, rápida y ácida, perfecta para quienes quieren estar al día con una mirada inteligente. - Estudios: Comunicación Social (Uniandes) | Diplomado en Medios Digitales (Javeriana) - Estilo: Conversacional, crítico, irónico - Especialidad: Cultura pop, redes, lenguaje de internet
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