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La ciencia definió qué hace a una persona «buena onda» y los seis rasgos son universales: esto es lo que tienen en común en todo el mundo
Un estudio publicado en el Journal of Experimental Psychology analizó a 6.000 personas en 13 países y encontró que la idea de «buena onda» es casi idéntica en culturas tan distintas como Nigeria, Corea del Sur, Colombia y Alemania. Los seis rasgos que encontraron también tienen un lado oscuro que vale la pena conocer.
Lo que la ciencia quería saber: ¿la buena onda se puede medir?
Hay personas que entran a un cuarto y la temperatura sube. No porque sean más guapas ni más inteligentes ni tengan más plata: simplemente irradian algo que atrae. En Colombia lo llamamos «buena onda», en México «buena vibra», en España «buen rollo». El concepto existe en prácticamente todos los idiomas, pero hasta hace poco nadie había logrado definirlo con precisión científica.
Un reciente estudio científico reveló que las personas consideradas «buena onda» comparten seis rasgos de personalidad muy similares en distintas partes del mundo. La investigación también descubrió que los medios de comunicación han influido de manera decisiva en la construcción y estandarización de este concepto a nivel global.
La investigación se basa en una serie de experimentos psicológicos realizados entre 2018 y 2022 con aproximadamente 6.000 participantes adultos de países tan diversos como Estados Unidos, Australia, Chile, China, Hong Kong, Alemania, India, México, Nigeria, España, Sudáfrica, Corea del Sur y Turquía. A cada participante se le pidió que pensara en alguien que considerara simpático, antipático, una buena persona o una mala persona y luego evaluara su personalidad y valores.
El resultado fue sorprendente incluso para los propios investigadores: independientemente del país, la religión, el contexto económico o la tradición cultural, la descripción de una persona «buena onda» era casi la misma en todos los rincones del planeta. Y los seis rasgos que emergieron del análisis no eran los que la mayoría esperaba.
En resumen
- El estudio fue publicado en el Journal of Experimental Psychology y realizado por la Asociación Americana de Psicología.
- Participaron 6.000 personas de 13 países con contextos culturales muy distintos entre sí.
- Los seis rasgos de una persona «buena onda» son: extroversión, hedonismo, poder personal, espíritu aventurero, apertura mental y autonomía.
- Ser «buena onda» no es lo mismo que ser «buena persona» en términos morales, según los investigadores.
- Los medios de comunicación y la cultura popular global han tenido un papel clave en estandarizar el concepto en todo el mundo.
- Cada rasgo tiene ventajas claras y también riesgos reales que vale la pena conocer.
Los seis rasgos: qué son, por qué importan y qué riesgos traen
Aquí están los seis rasgos identificados por los investigadores, explicados en términos prácticos con sus ventajas reales y los lados menos glamurosos que la ciencia también documenta:
1. Extroversión: la energía que contagia a todos
Las personas extrovertidas se orientan naturalmente hacia el mundo exterior. Hablan con facilidad, inician conversaciones, se mueven con soltura en grupos y generan la sensación de que el tiempo con ellas siempre pasa rápido. La percepción de «buena onda» trasciende la mera simpatía superficial. Los especialistas explican que quienes son vistos de este modo suelen demostrar empatía, amabilidad, coherencia entre palabras y acciones, y una actitud abierta para escuchar y comprender a los demás.
VENTAJAS
Genera conexiones rápidas. Crea ambientes agradables. Facilita el trabajo en equipo. Hace sentir bienvenida a la gente.
RIESGOS
Puede agotar a quienes son introvertidos. Tiende a dominar espacios sin quererlo. La energía alta constante puede percibirse como superficialidad.
2. Hedonismo: el arte de disfrutar y contagiar alegría
El hedonismo, en su versión positiva, no significa vivir sin límites ni pensar solo en el propio placer. Significa saber disfrutar, valorar los momentos buenos y transmitir esa capacidad a los demás. Las personas «buena onda» saben pasarla bien y hacen que los demás también lo hagan, sin necesitar un plan perfecto ni condiciones especiales. Hay algo en su forma de estar presente que convierte lo ordinario en memorable.
VENTAJAS
Eleva el ánimo del grupo. Ayuda a soltar el estrés. Contagia gratitud y presencia. Convierte momentos simples en buenos recuerdos.
RIESGOS
Puede chocar con quienes están pasando un mal momento. En exceso, puede verse como falta de profundidad o evitación de lo difícil.
3. Poder personal: la seguridad que da tranquilidad a los demás
Este rasgo no tiene que ver con dinero ni con posición jerárquica. El poder personal es la sensación de confianza en uno mismo que se percibe sin necesidad de imponerse. Las personas «buena onda» suelen transmitir seguridad sin amenazar a los demás. Saben lo que quieren, lo dicen con claridad y eso genera, paradójicamente, que los demás se sientan más libres a su alrededor, no más pequeños.
VENTAJAS
Inspira confianza. Da claridad a los grupos. No necesita aprobación constante. Facilita la toma de decisiones colectivas.
RIESGOS
Puede percibirse como arrogancia si no va acompañado de calidez. En contextos competitivos, puede generar envidia o resistencia.
4. Espíritu aventurero: el imán para los que buscan experiencias
Las personas con espíritu aventurero no necesitan un pasaporte ni una mochila para serlo. La aventura, en este contexto, es una disposición mental: la apertura a lo nuevo, la tolerancia a la incertidumbre, la capacidad de decir «sí» antes que «no» cuando se presenta algo inesperado. Son las que proponen el plan diferente, las que convencen al grupo de salir de la rutina y las que hacen que cada salida tenga algo memorable.
VENTAJAS
Rompe la monotonía. Abre posibilidades que otros no ven. Genera historias y anécdotas compartidas que fortalecen los vínculos.
RIESGOS
Puede generar inestabilidad si la aventura reemplaza la constancia. A veces choca con quienes necesitan más previsibilidad y estructura.
5. Apertura mental: los que hacen que todos se sientan bienvenidos
La apertura mental es la capacidad de recibir ideas, personas y situaciones distintas sin necesitar que encajen con las propias convicciones previas. Las personas abiertas generan ambientes donde los demás se sienten libres de ser quienes son, sin juzgar. No necesitan convertirte a sus ideas, pero tampoco se aferran rígidamente a las suyas. Esa flexibilidad es magnética porque en un mundo cada vez más polarizado, encontrar a alguien que genuinamente escucha se vuelve raro y valioso.
VENTAJAS
Facilita la inclusión. Genera espacios donde la gente se atreve a ser auténtica. Mejora la creatividad colectiva y la resolución de conflictos.
RIESGOS
Sin límites claros, la apertura puede confundirse con ausencia de valores. Algunos pueden aprovecharse de esa flexibilidad para imponer sus propias agendas.
6. Autonomía: la persona que no necesita de ti pero elige estar contigo
Las personas autónomas son atractivas socialmente porque no dependen de la aprobación de los demás para funcionar. No necesitan que todos estén de acuerdo con ellas, no buscan constantemente validación y no se derrumban cuando alguien no las quiere. Esa independencia emocional es percibida como una forma de seguridad que resulta profundamente magnética. Estar con alguien así da la sensación de que la relación es genuinamente elegida, no fruto de la necesidad.
VENTAJAS
Genera vínculos libres de carga emocional. Inspira a los demás a desarrollar su propia autonomía. No crea dependencias ni dinámicas de control.
RIESGOS
Puede percibirse como distancia o falta de compromiso. En relaciones cercanas, la autonomía extrema puede dificultar la construcción de intimidad real.
«Todo el mundo quiere ser simpático, o al menos evitar el estigma de no serlo, y la sociedad necesita gente así porque desafía las normas, inspira el cambio y fomenta el progreso de la cultura.»
— Todd Pezzuti, coinvestigador principal del estudio, Asociación Americana de Psicología
El hallazgo que más incomoda: ser «buena onda» no significa ser buena persona
Uno de los resultados más perturbadores del estudio es también el más honesto. Los investigadores señalan que ser simpático o buena onda no implica necesariamente ser bueno en un sentido moral. Las personas calificadas como «buenas» eran vistas como más conformistas, tradicionales, seguras, cálidas, agradables, universalistas, concienzudas y tranquilas.
En otras palabras, hay una diferencia real entre la persona que todos quieren tener en la fiesta y la persona en quien todos confían cuando algo sale mal. Los rasgos de la «buena onda» (extroversión, hedonismo, aventura, autonomía) son socialmente atractivos pero no son necesariamente los de alguien generoso, honesto, comprometido o profundamente ético. La persona confiable, la que está cuando más se la necesita, la que cumple su palabra y actúa con integridad, no siempre figura en la lista de los «buena onda» del grupo.
| Persona «buena onda» | Persona «buena» |
|---|---|
| Extrovertida y expresiva | Cálida y confiable |
| Disfruta del presente y lo transmite | Concienzuda y comprometida con el largo plazo |
| Autónoma e independiente | Universalista y orientada al bien común |
| Aventurera y abierta a lo nuevo | Segura, tranquila y predecible en el buen sentido |
| Atrae socialmente con facilidad | Genera confianza profunda con el tiempo |
Por qué la «buena onda» se parece igual en todo el mundo: el papel de la cultura popular
Uno de los hallazgos más fascinantes del estudio es la razón por la que estos seis rasgos son casi idénticos en culturas tan distintas. El crecimiento de las industrias de la moda, la música y el cine a escala global ha provocado que el significado de «simpático» se haya cristalizado en un conjunto similar de valores y rasgos en todo el mundo, y que adopte un carácter cada vez más comercial.
En otras palabras, la persona «buena onda» que imaginamos en Bogotá se parece a la que imaginan en Seúl o en Lagos porque ambas han sido moldeadas por las mismas películas de Hollywood, los mismos influenciadores de TikTok, la misma música pop global y los mismos estándares de la cultura digital. El arquetipo del «buena onda» moderno es, en parte, un producto de la globalización cultural. «No cabe duda de que ser ‘buena onda’ ha evolucionado con el tiempo, pero no creo que haya perdido su esencia. Simplemente, se ha vuelto más funcional», concluyó Todd Pezzuti.
¿Se puede cultivar la «buena onda»? Los consejos que sí tienen base científica
Tips con respaldo psicológico real
- Practica la presencia activa. Las personas «buena onda» hacen sentir a los demás que son lo más importante en ese momento. Soltar el celular, mantener contacto visual y escuchar de verdad son gestos pequeños con impacto enorme.
- Di «sí» más seguido a lo que te saca de la rutina. No tiene que ser algo extremo. Aceptar el plan diferente, probar el restaurante desconocido o unirte a la conversación con personas nuevas activa el rasgo aventurero que tanto atrae.
- Trabaja en tu seguridad sin necesitar validación. La autonomía no se fuerza: se construye reconociendo tus propios valores y actuando coherentemente con ellos, independientemente de si los demás aprueban o no.
- Cuida el entusiasmo genuino. El hedonismo positivo no es actuado. Las personas que realmente disfrutan de lo que hacen y de las personas con quienes están no necesitan esforzarse por parecer divertidas: simplemente lo son.
- Aprende a no juzgar antes de tiempo. La apertura mental se entrena. Antes de formarte una opinión sobre una persona, una idea o una situación, date el tiempo de escuchar y observar sin el filtro de los prejuicios previos.
- No confundas popularidad con profundidad. El mayor error es perseguir la «buena onda» como objetivo. Las personas que más la proyectan no están pensando en proyectarla: están genuinamente disfrutando, conectando y siendo ellas mismas.
Conclusión: ser «buena onda» es un don social, pero no lo es todo
La ciencia ha hecho algo valioso con este estudio: le ha dado nombre y forma a algo que todos reconocemos pero pocos sabemos describir. La «buena onda» es real, tiene rasgos medibles y esos rasgos son, sorprendentemente, casi iguales en todo el mundo. Eso dice mucho sobre cómo nos conectamos como especie, más allá de las diferencias culturales.
Pero el hallazgo más importante del estudio no son los seis rasgos: es la advertencia que viene con ellos. Ser el alma de la fiesta, la persona que todos quieren en el grupo y el imán social del salón no es lo mismo que ser alguien confiable, honesto y comprometido con el bienestar de los demás. Los dos perfiles pueden coexistir en la misma persona, pero no siempre lo hacen.
La mejor versión de una persona no es solo la que todos quieren tener cerca en una reunión. Es también la que está cuando las cosas se ponen difíciles, la que cumple lo que promete y la que hace sentir a los demás que realmente importan más allá del buen momento. Eso no siempre sale en el ranking de los «buena onda», pero es lo que construye los vínculos que de verdad duran.
Redacción Altavoz360 · Psicología y Bienestar · Julio 2026





