Con una aprobación presidencial del 38% — uno de los registros más bajos en la historia moderna de las elecciones de medio término — Donald Trump perdió el control de la Cámara de Representantes y del Senado en las elecciones del 3 de noviembre de 2026.
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Los demócratas le arrebatan el Congreso a Trump: qué pasó en las elecciones de medio término y qué significa esto para Colombia
Con una aprobación presidencial del 38% — uno de los registros más bajos en la historia moderna de las elecciones de medio término — Donald Trump perdió el control de la Cámara de Representantes y del Senado en las elecciones del 3 de noviembre de 2026. Los demócratas ganaron al menos 220 escaños en la Cámara y 53 en el Senado. Para Colombia, que ya tiene aranceles del 12,5% sobre sus exportaciones y un nuevo presidente que acaba de calentar la relación con Washington, el cambio en el Congreso abre escenarios distintos: algunos favorables, otros que complican.
Redacción Altavoz360 · Política internacional · Noviembre 2026
En resumen
- Los demócratas ganaron la mayoría en la Cámara de Representantes (220 de 218 necesarios) y en el Senado (53 escaños), según resultados preliminares del 4 de noviembre de 2026. Aún quedan 89 escaños de la Cámara por definir.
- Trump termina su segundo mandato con el Congreso en su contra. Solo tres presidentes en 83 años han sobrevivido políticamente el primer midterm de su segundo término.
- Los analistas lo atribuyen al rechazo a la guerra con Irán, la subida de precios y las políticas de deportación masiva.
- Para Colombia: los aranceles del 12,5% siguen siendo decisión del ejecutivo, no del Congreso. Pero un Congreso demócrata aumenta el escrutinio sobre la relación comercial y diplomática bilateral.
- La relación entre el presidente De la Espriella y Trump es hoy la mejor que ha tenido Colombia con Washington en años. Ese capital diplomático puede actuar como amortiguador.
Qué pasó exactamente el 3 de noviembre
Las elecciones de medio término — o midterms — son el primer veredicto directo que los ciudadanos estadounidenses emiten sobre un presidente después de que asume. Ocurren dos años después de las presidenciales, renuevan la totalidad de la Cámara de Representantes (435 escaños), un tercio del Senado y decenas de gobernaciones.
En estas elecciones, los republicanos llegaban con 53 escaños en el Senado y 218 en la Cámara — mayorías estrechas en los dos casos. Los demócratas necesitaban voltear ambas cámaras para convertirse en un freno real al segundo mandato de Trump.
Lo lograron. Con resultados preliminares al 4 de noviembre, los demócratas proyectaban 220 escaños en la Cámara y 53 en el Senado. En el Senado cayeron escaños republicanos en Carolina del Norte, Texas, Maine, Ohio, Carolina del Sur, Iowa y Kansas. Susan Collins, senadora por Maine desde 1997 y una de las figuras más reconocibles del partido, perdió frente al demócrata Troy Jackson. En Texas, el senador Ken Paxton fue derrotado por James Talarico. Todavía había resultados pendientes en Alaska y Misisipi cuando se escribió este artículo.
En las gobernaciones, los demócratas ganaron en Texas, Georgia, Ohio e Iowa — cuatro estados que suelen considerarse palancas clave en la política nacional. Los republicanos retuvieron Florida, donde Byron Donalds ganó la gobernación.
Por qué perdieron los republicanos: las razones reales
Los analistas identifican al menos cuatro factores concretos que explican la derrota republicana. No son interpretaciones: las encuestas de salida los documentaron el mismo día de las votaciones.
La guerra con Irán, el factor que nadie esperaba
La decisión de la administración Trump de involucrarse militarmente en el conflicto con Irán generó un rechazo sostenido que las encuestas capturaron durante meses. Para una porción importante del electorado — incluidos independientes que votaron republicano en 2024 — el costo humano y económico del conflicto se volvió un argumento de voto.
Precios, gasolina e inflación
La promesa central de Trump en su regreso a la Casa Blanca fue bajar los precios. Para millones de votantes, esa promesa no se cumplió. El precio de la gasolina y el costo de vida en general figuraron entre las principales preocupaciones en las encuestas previas a las elecciones, y los demócratas los usaron como eje de su campaña.
La política migratoria dividió comunidades clave
Las deportaciones masivas y la presencia de agentes federales en centros de votación — el Departamento de Justicia llegó a planear desplegar agentes de la DEA, el ATF y la Oficina de Prisiones como «observadores» electorales — generaron escándalo y movilizaron al electorado latino e independiente en contra del partido.
La aprobación de Trump cayó a mínimos históricos
Las encuestas de salida registraron una aprobación presidencial del 38%, uno de los números más bajos para un presidente en sus propias elecciones de medio término. Para referencia: Barack Obama llegó al midterm de 2014 con 44% de aprobación y ya se consideraba en territorio políticamente peligroso. Trump llegó 6 puntos por debajo de ese piso.
Qué significa esto para el gobierno Trump: los dos años que quedan
Trump termina su segundo mandato con el Congreso en su contra. Eso cambia el mapa de poder de forma concreta.
En el sistema político de Estados Unidos, el presidente no puede aprobar leyes solo: necesita que el Congreso las vote. Con ambas cámaras demócratas, cualquier nueva iniciativa legislativa de Trump — recortes de impuestos, reformas migratorias, nuevos programas de gasto — enfrenta una muralla. El propio Trump lo admitió: dijo que usará el poder de veto «con frecuencia».
Pero hay algo más importante que las leyes: la capacidad de investigar. El Congreso puede convocar a funcionarios del ejecutivo, revisar contratos, citar documentos y abrir investigaciones sobre la administración. Con mayoría en las dos cámaras, los demócratas tienen esa palanca. Es el escenario que más preocupa a la Casa Blanca.
Lo que cambia con el Congreso en manos demócratas
Nuevos recortes de impuestos, reformas migratorias o programas de gasto del ejecutivo necesitan el voto del Congreso. Sin él, Trump puede ejecutar lo que ya aprobó antes, pero no ampliar ni reformar nada que requiera ley.
La mayoría demócrata puede activar comités de investigación sobre la administración: contratos con empresas ligadas a aliados del presidente, decisiones sobre la guerra con Irán, uso de fondos federales, deportaciones. Es la herramienta más temida por cualquier ejecutivo.
Los analistas señalan que un Congreso demócrata puede presionar para reimplantar sanciones a Rusia que la administración suspendió, cuestionar la postura de Trump frente a la OTAN y revisar los acuerdos comerciales bilaterales que el ejecutivo negoció por decreto.
Atención: los aranceles que Trump ha impuesto — incluidos los del 12,5% a Colombia — son en su mayoría decretos ejecutivos, no leyes. El Congreso no los puede levantar unilateralmente, pero sí puede legislar para limitar esa facultad presidencial o presionar políticamente en el debate de los tratados comerciales.
Qué significa esto para Colombia: el escenario real
La relación entre Colombia y Estados Unidos vive un momento inusualmente bueno. El presidente Abelardo de la Espriella, que asumió en agosto de 2026, tiene una relación personal con Trump que el propio mandatario estadounidense describió en octubre como «mi amigo, el tigre», y dijo que sí puede haber levantamiento de los aranceles del 12,5% que Colombia sigue pagando sobre flores, confecciones, calzado y alimentos procesados.
Ese capital político se construyó sobre dos pilares: cooperación en seguridad — el Pentágono ha propuesto operaciones antidrogas en territorio colombiano y el nuevo gobierno las ha recibido con apertura — y un distanciamiento total del tono confrontacional que caracterizó la relación Petro-Trump.
¿Cómo cambia ese escenario con un Congreso demócrata? De varias maneras, no todas negativas para Colombia.
| Tema | Con Congreso republicano (antes) | Con Congreso demócrata (ahora) |
|---|---|---|
| Aranceles al comercio colombiano | El Congreso respaldaba la política arancelaria de Trump sin objeciones. | Los demócratas pueden presionar legislativamente por acuerdos de libre comercio más amplios o limitar la discrecionalidad arancelaria del ejecutivo. Para Colombia, eso puede ser favorable en el mediano plazo. |
| Cooperación en seguridad y antidrogas | Apoyo total a la agenda de Trump de operaciones en Colombia. | Mayor escrutinio sobre los acuerdos de seguridad. Los demócratas han sido históricamente más exigentes con los estándares de derechos humanos en las operaciones antidrogas. |
| Ayuda y cooperación | Recortes de ayuda exterior eran política oficial de la administración. | Los demócratas tienden a defender los presupuestos de cooperación internacional y de USAID, que benefician programas en Colombia. |
| Migración y remesas | Deportaciones masivas de colombianos sin mayor debate legislativo. | Mayor debate sobre procesos de deportación. Las remesas que envían los colombianos en Estados Unidos — alrededor de 10.000 millones de dólares anuales — son un tema que puede entrar al debate migratorio del Congreso. |
| Relación diplomática bilateral | La relación De la Espriella-Trump operaba sin presión legislativa. | El Congreso puede citar al secretario de Estado Marco Rubio y pedir cuentas sobre los acuerdos bilaterales negociados con Colombia. Más transparencia, pero también más trámite. |
Lo bueno y lo malo: una lectura sin eufemismos
Lo que puede beneficiar a Colombia
- Presión por el levantamiento de aranceles. Los demócratas en el Congreso han sido históricamente más favorables al libre comercio con América Latina. Un Congreso demócrata puede empujar por acuerdos más amplios que reduzcan las barreras que Colombia todavía enfrenta.
- Mayor protección a los migrantes colombianos. Las deportaciones masivas y las condiciones de los centros de detención han afectado a colombianos en Estados Unidos. Un Congreso demócrata tiende a legislar con más garantías procesales.
- Defensa de los presupuestos de cooperación. Programas de sustitución de cultivos, fortalecimiento institucional y desarrollo rural en Colombia han dependido históricamente de la ayuda de USAID. Esos presupuestos tienen más posibilidad de sobrevivir con una mayoría demócrata.
- Escrutinio a los acuerdos de seguridad. Los estándares de derechos humanos que los demócratas exigen como condición para cooperar en seguridad son un freno a operaciones que podrían resultar polémicas en territorio colombiano.
Los riesgos que Colombia debe monitorear
- Trump puede usar los aranceles como presión política. Sin Congreso aliado, el ejecutivo estadounidense puede volverse más errático en sus decisiones. Trump ya usó los aranceles como herramienta de presión con el gobierno Petro. Con De la Espriella las relaciones son mejores, pero el instrumento sigue en manos del presidente.
- La agenda de cooperación en seguridad puede quedar paralizada. Si el Congreso investiga los acuerdos de seguridad entre Washington y Bogotá, los avances en cooperación antidrogas pueden congelarse mientras dura el escrutinio.
- Un Trump acorralado políticamente es impredecible. Los analistas advierten que cuando un presidente pierde el Congreso, suele apalancarse más en su poder ejecutivo — decretos, política exterior, medidas unilaterales — para mostrar resultados. Eso puede incluir decisiones sobre Colombia tomadas sin consulta ni proceso legislativo.
- Las remesas bajo presión. Cualquier endurecimiento de la política migratoria desde el ejecutivo — aunque el Congreso lo frene parcialmente — afecta a las comunidades colombianas en Estados Unidos y, por tanto, al flujo de remesas que sostiene a cientos de miles de hogares en el país.
Lo que no sabemos todavía
Al cierre de esta edición, 89 escaños de la Cámara de Representantes seguían sin definirse. En el Senado, los resultados de Alaska y Misisipi estaban pendientes. Los números finales pueden ampliar o reducir la mayoría demócrata, pero el control de ambas cámaras estaba proyectado con claridad.
Tampoco está claro cuánto tiempo tomará la transición de liderazgos en el Congreso, ni si Hakeem Jeffries — proyectado como próximo presidente de la Cámara — logrará mantener unida a una bancada demócrata que, según la analista Martha Johnson de Northeastern, tiene divisiones internas significativas.
En cuanto a los aranceles a Colombia: Trump dijo en octubre que «puede que lo haga» en referencia a levantarlos, citando su buena relación con De la Espriella. Eso sigue siendo una posibilidad, no una decisión. Con el Congreso en manos demócratas, el tema puede cobrar mayor urgencia política — a favor o en contra — dependiendo de cómo evolucionen las investigaciones sobre la política comercial del ejecutivo.
Contexto: lo que son los midterms y por que importan tanto
Las elecciones de medio término ocurren cada cuatro años, en el punto intermedio del mandato presidencial. No eligen presidente, pero renuevan el 100% de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y la mayoría de las gobernaciones. Son el termómetro político más preciso del mandato: históricamente, el partido del presidente pierde escaños en el midterm. Solo Franklin Roosevelt en 1934, Bill Clinton en 1998 —en pleno proceso de impeachment— y George W. Bush en 2002 —un año después del 11 de septiembre— lograron que su partido ganara escaños en las cámaras durante su primer midterm. Trump no se suma a esa lista corta.
Lo que viene: dos años de choque institucional
La historia reciente de Estados Unidos ofrece una pista de lo que viene. Cuando Obama perdió el Congreso en 2010, los dos años siguientes fueron de bloqueo legislativo casi total y peleas presupuestarias que llevaron al gobierno al borde del cierre. Cuando Clinton perdió el Congreso en 1994, el resultado fue el impeachment de 1998 — aunque Clinton salió políticamente fortalecido de ese episodio.
Para Trump, que llega a esta situación con una guerra activa, una economía bajo presión y una aprobación del 38%, los próximos dos años serán los más difíciles de su carrera política. El Congreso demócrata no puede deshacer lo que ya hizo, pero puede frenar lo que queda por hacer, investigar lo que ya ocurrió y fijar el tono del debate político que definirá las elecciones presidenciales de 2028.
Para Colombia, la lectura es más matizada: hay riesgos reales, pero también oportunidades concretas. La relación bilateral mejoró antes de este resultado y eso es un activo. Lo que el nuevo mapa del poder en Washington exige es exactamente lo que los gobiernos colombianos han hecho mal históricamente: seguir de cerca lo que pasa en el Congreso de Estados Unidos, no solo en la Casa Blanca.
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